Tiburones De Campo


Aún recuerdo cuando los tiburones solo salían del agua para dar mascadas de impresión, sin embargo, un día eso dejó de ser así y lo peor es que ni siquiera me di cuenta de cuándo eso cambió. Debe ser igual que aquello de la formación de este planeta, la extinción de los dinosaurios o la indefinición respecto a si fue primero el huevo o la gallina, misterios que la humanidad aún no sabe explicar y que a día de hoy no generan más que dudas y controversia. Ahora los tiburones campan a sus anchas por las llanuras de Castilla, hacen nidos en las zanjas, financian hipotecas, hibernan en verano y emigran en primavera. Han creado enemistad entre zorros, topos y humanos por dedicarse a labores similares, por lo que han pasado de dar miedo a simplemente dar un poquito de asco. Sí que es cierto que muchas criaturas acuáticas ahora se sienten liberadas ante lo que otrora fue su gran amenaza en las profundidades, aunque cabe recordar que el puesto en los océanos de este depredador fue ocupado tras su ausencia por las hienas marinas que lanzan carcajadas de espanto que son arrastradas por los ecos de las corrientes oceánicas. Lo fornido de su dentición le permitió penetrar la tierra como cuchillo caliente en la mantequilla, aunque no es un secreto que más de una vez se han visto desprovistos de un buen número de colmillos y otro tanto de molares al encontrarse súbitamente con vetas de metales pesados. Aquí precisamente es donde el humano debe de agradecer el trabajo de campo que estos escualos terrestres hacen a modo de perforadora, pues han sido formadores naturales de cuencas mineras que han venido a dar un gran número de recursos para múltiples comunidades. Se puede decir que nunca llueve a gusto de todos, que el que se conforma es porque no quiere o que no hay mal que por bien no venga… pero a veces, cuando siento galbana después de comer, sigo recordando a aquellos tiburones que no aguantaban ni medio segundo fuera del agua.