De Castropol A Extramundi


Como todo no ha de ser Almodovar del Campo o Villanueva de la Serena, a veces tiramos de lírica y demostramos que somos un país diverso como pocos para brindar nombres de impresión. Es verdad, la pandereta nos gusta mucho, más que las castañuelas, pero al fin y al cabo todos nos parecemos por muchas banderas que decoren nuestra casa. Es cierto que aquí ha habido siempre espacio para todos, pero el espacio es cierto que se está acabando, tanto que empezamos a plantearnos ampliar la línea de costa, pero en esta ocasión mar adentro, aunque sea para hacer un centro comercial en el terreno recalificado y no bungalows para familias desamparadas o para atraer turismo que es lo que haría falta. Eso sí, que no venga mucho turismo, porque también nos quejamos. Tenemos muchas costas: la Blanca, la Dorada, la del Sol… pero la que más sonrisas despierta es la Marrón. Ver para creer. Vendemos sol, pero las frutas que ofrecemos necesitan esa lluvia que requerimos cuando se secan los pantanos, pero cuando llueve dos días clamamos al cielo porque esas malditas precipitaciones lo pudrirán todo. ¿Y qué decir de la Navidad? Imploramos por una blanca Navidad, pero lo único que tenemos es una Navidad sin blanca, y menos mal, porque si cae en forma de nieve tampoco estaríamos preparados. Y es que aquí somos así, si podemos hacer algo bien lo haremos regular y si algo va mal terminará peor, es nuestra idiosincrasia. Lo que sí se nos da de lujo es la divergencia, la burla sobre el que es distinto, una innata capacidad para prolongar los festivos hasta convertirlos en puentes, en vísperas, en vísperas de vísperas, en vacaciones improvisadas, en depresiones post vacacionales, en absentismo y en el escaqueo como deporte nacional. Eso sí, luego a darle la vara a San Pancracio. El humor se nos da también genial, pedimos peras al olmo y lo dejamos todo en manos del azar, damos imagen de que todo es maravilloso y nos vanagloriamos de lo que no somos. Hacemos marca España, pero tampoco sabemos lo que eso significa. Mientras las demás naciones hacen frente común, aquí nos enfrentamos entre nosotros. Criticamos por afición y tenemos la imagen de la vecindona como patrona en cada esquina.

 Es verdad, en España se vive muy bien.