Postcards From Newark


Una parte suya había estado antes allí. Como un perenne déjà vu, cada paso por dar le recordaba una traición constante a la memoria, a un oasis de sensaciones que quizás jamás podría ver y ni mucho menos tocar. Se suele magnificar lo opuesto, lo distante, lo que no se puede tener, lo que en definitiva no se puede ni se debe poseer. Esto es algo que en principio puede considerarse como solemne hasta que acaba por convertirse realmente en lo que es: una entelequia, una epifanía descabalgada, tal vez una letanía absurda sin motivo ni valor. Pero cuando de verdad comienzas a desear lo inalcanzable todo termina por cambiar, lo incierto tiene sentido y las ganas de vivir pueden con la desidia para insuflar esas dosis de bonhomía y urbanidad tan elegantes como necesarias. Es verdad, es lo vulgar y lo cotidiano lo que derrota a la emoción. 

Algún día sabré qué debo hacer a las cuatro de la tarde de esos días que los demás conocen como laborables.