No habría forma posible de enhebrar un texto correcto que siguiese un patrón fiel a lo que representaba, tampoco ayudaría una instantánea: ella era una definición dentro de una definición, una espiral de matices sobre un tapiz que usaba mil colores y rasgos distintos para conformar algo indescriptible y sobrenatural. Sin incurrir en lo ambiguo, peinaba cabellos de oro, aunque al día siguiente sería posible contemplarla con una enorme cola de caballo de un negro charol tan zaino como brillante. No necesitaba maquillaje, su expresión recogía todos los tonos naturales posibles de la fuerza del sol y los desparramaba por su rostro de forma camaleónica: un día aquí, otro allí... según la ocasión. Aquella mirada cambiaba de esencia, de humor y hasta de color, penetraba y se mostraba eternamente interesante, nunca igual que ayer, jamás encasillada bajo una oración que pudiera darle un nombre certero. De su boca emanaban expresiones de sensación como de las manos de un artista salen obras de arte... Podía regalar una melodía, un verso, un boceto... hasta un monumento. Precisamente alguno pensaría en ese sustantivo para darle cariz de adjetivo, pero seguramente siempre quedaría corto, sobre todo si tenemos en cuenta lo dicho y lo que quedaría por contar...
Descripción Incierta De La Belleza
No habría forma posible de enhebrar un texto correcto que siguiese un patrón fiel a lo que representaba, tampoco ayudaría una instantánea: ella era una definición dentro de una definición, una espiral de matices sobre un tapiz que usaba mil colores y rasgos distintos para conformar algo indescriptible y sobrenatural. Sin incurrir en lo ambiguo, peinaba cabellos de oro, aunque al día siguiente sería posible contemplarla con una enorme cola de caballo de un negro charol tan zaino como brillante. No necesitaba maquillaje, su expresión recogía todos los tonos naturales posibles de la fuerza del sol y los desparramaba por su rostro de forma camaleónica: un día aquí, otro allí... según la ocasión. Aquella mirada cambiaba de esencia, de humor y hasta de color, penetraba y se mostraba eternamente interesante, nunca igual que ayer, jamás encasillada bajo una oración que pudiera darle un nombre certero. De su boca emanaban expresiones de sensación como de las manos de un artista salen obras de arte... Podía regalar una melodía, un verso, un boceto... hasta un monumento. Precisamente alguno pensaría en ese sustantivo para darle cariz de adjetivo, pero seguramente siempre quedaría corto, sobre todo si tenemos en cuenta lo dicho y lo que quedaría por contar...
