Los Sueños A Menudo Son Mentira


Por una razón u otra nunca sabremos lo que importa. Tal vez por jóvenes, tal vez por viejos… la ignorancia o el egoísmo moverán cada uno de nuestros pensamientos. Será tal con la inocencia el máximo esplendor de la pureza o quizás en retrospectiva cuando con la profundidad del análisis sepamos equiparar la balanza. Pero si de una forma fue pronto seguramente en el otro extremo será demasiado tarde, no sabremos entender el equilibrio ni elegir el cristal con el que mirar las cosas. Parece que el desacierto será el denominador común en cualquier encuentro, en todo momento, en la totalidad de las ocasiones, en cada una de las bazas que nos queden por jugar. Lugares, gentes, sensaciones, pensamientos, sueños, alegrías, penas, sonrisas, tristezas, promesas, engaños… todo tendrá su principio y su fin, un comienzo que no sabremos cómo fue y un final que no vimos venir. Todo será un divagar, un eterno devenir, un corto pasaje dentro de un infinito imposible de medir, una dimensión paralela desde la que la realidad nos parecerá otra paralela dimensión. Quizás todo sea fruto de una confusión, una ilusión en forma de realidad onírica que nunca debió existir, un bucle infinito, tal vez, sin intención de ceder. O sí. Qué sé yo.